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Retorno a lo natural

Cubo de agua

julio 7, 2014 • Casas ecológicas

Dicen que con los años nos vamos acercando más y más a nuestros mayores -de los que quizá nos distanciábamos desdeñosamente en la adolescencia. Y es que si lo tuyo es la ecología, el reciclaje o el retorno a la Naturaleza (o todo junto) nadie mejor que ellos para acercarnos a un puñado de prácticas y trucos ancestrales, heredados y usados durante siglos, que te permitirán ser mucho más consecuente con tu ideología… además de práctico. Aquí van unas cuantas medidas sostenibles de las de toda la vida:

Casa dibujada en la arena

1.- Si vives en el Mediterráneo o en un lugar que, igualmente, goza de muchas horas de sol al año seguramente ya sospechas que una secadora es poco necesaria.

Pues te lo confirmamos: no necesitas -excepto casos excepcionales- disponer de ese electrodoméstico que, además, es el que más energía gasta, con diferencia, en una vivienda. Una colada suficientemente centrifugada (a partir de 600 revoluciones por minuto) y al sol, estará pefectamente seca pasado un día o día y medio de haberla tendido. Y recuerda que en lavando en frío te ahorras bastantes euros en cada lavado.

2.- Y ¡qué decir del gasto energético de los aparatos de aire acondicionado!

Realmente, mantener fresca tu casa en verano es más fácil de lo que te imaginas. Para empezar, si estás comprando una vivienda, recuerda que su orientación es clave para ahorrar energía tanto en invierno como en verano.

Si ya vives en ella, recuerda que en los pueblos siempre se ha ventilado la casa de noche, abriendo puertas y ventanas. De día, en la medida de lo posible, la puerta de entrada se debe de mantener abierta pero con una cortina que sólo deje pasar el aire, no el sol…

Casa Campo

3.- Por poco que te guste coser -o por poquito que sepas- es muy fácil añadir una cenefa a esas cortinas o toallas de un solo color de toda la vida, cuando te empieces a cansar de ellas.

También puedes optar por teñirlas, dándoles en cualquier caso una interesante segunda vida.

Desde siempre, se ha confeccionado el menú diario de las casas “con lo que se tenía” que antiguamente solía ser fresco porque no había neveras, hecho en casa o en salazón, que también son opciones sostenibles.

Hoy en día, en la mayoría de hogares casi siempre hay pequeñas sobras en la nevera así que anímate a improvisar una salsa con un poco de todo, sobre una base de sofrito o de cebolla y ajo fritos: tus arroces, tus pescados o tus pastas tendrán un sabor inmejorable y evitarás tirar comida a la basura, algo que hace unas décadas a nadie se le pasaba por la cabeza …

4.- Un clásico de muchas infancias fue la herencia de ropa: de los hermanos, primos, vecinos o amigos.

Retomar esa circulación de ropa te evitará ser esclava de la moda y de las temporadas de rebajas, te ahorrará mucho dinero en ropa nueva para ti y tus peques y, si te apetece, te permitirá hacer mercadillos caseros de intercambio que siempre vienen bien para saber qué es de la vida de quien hace meses que no ves …

muebles

5.- Otro clásico: reciclar muebles pasados de moda o que hace décadas que te acompañan.

Hacerlo de forma básica y al alcance de todo el mundo, como hacían nuestras abuelas, es sencillo: prueba a lijar cómodas, sillas y mesitas pintadas (o lacadas) y barnízalas. O píntalas de un color nuevo. A algunas mesitas puedes añadirles ruedas en las patas y ya tienes un mueble renovado para otro lugar de la casa que te durará otro montón años.

6.- El agua es un bien precioso que nunca desperdiciaron nuestros antepasados, especialmente en el campo, donde no había agua corriente.

Si tienes un jardín, puedes aprovechar de forma sencilla el agua de lluvia, canalizándola con botellas de plástico puestas en serie desde el tejado hacia un barreño limpio (mejor si está tapado). Ese agua tendrá luego múltiples usos: para regar, para lavar verduras, para que beba tu mascota, para lavar ropa a mano, para fregar el suelo …

Cubo de agua

7.- Y hablando de limpieza: ya sabrás que toda la vida se han usado ingredientes de lo más común para limpiar y desinfectar las casas.

No hay suciedad de paredes, baldosas, fregaderos, inodoros, espejos o suelos que se resista a la siguiente mezcla: media taza de vinagre y un cuarto de taza de bicarbonato de sodio diluídos en dos litros de agua. Un tarro de cualquiera de los dos cuesta menos de 1 euro y además de limpiar a fondo, ambos son grandes desinfectantes.

8.- Si para la limpieza de paredes o sanitarios usas trapos en lugar de papel, te ahorrarás bastante dinero al final del año.

Puedes conseguir trapos reciclando ropa muy vieja o rasgada. Así les darás una nueva vida y serás doblemente ecologista por no gastar papel.

9.- Otra gran fuente de sabiduría ancestral que puedes aplicar a tu vida diaria está en la cosmética casera.

Desde siempre, nuestras abuelas se han hecho mascarillas suavizantes para el pelo a base de aceite de oliva, huevo y miel o las también clásicas a base de yogur, miel, aceite de oliva y/o limón que contribuirán activamente a limpiarte impurezas, a hidratar y a suavizar la piel de tu rostro.

El vinagre sólo también se utiliza como abrillantador para el pelo con el último aclarado y agua tibia. ¿Te imaginas todo lo que te ahorras teniendo el laboratorio de belleza en tu propia casa?

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