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Ilumínate bien y sin contaminar

LED color

octubre 17, 2012 • Vivir de alquiler

Elegir con cuidado el tipo de iluminación más adecuado para cada espacio y según los usos que les vayamos a dar, exige tener las ideas claras antes de ponernos manos a la obra.

Han aparecido en el mercado nuevas tecnologías en iluminación con características que difieren mucho de todo lo que conocíamos hasta ahora.

Las antiguas bombillas incandescentes, las de toda la vida, han dejado de comercializarse por su ineficacia, ya que desperdiciaban una gran cantidad de energía. La venta de bombillas de 100w, 60w y 40w se ha ido prohibiendo progresivamente. Ahora conseguimos la misma cantidad de luz con muchos menos vatios y de mejor calidad.

Las lámparas halógenas, que causaron furor no hace mucho, también suponen un derroche, sobre todo si están en funcionamiento muchas horas, pues son del tipo incandescente, aunque con un con un añadido de compuesto halogenado que hace que aumente su duración y eficacia luminosa. No tienen un buen rendimiento, pero sí una excelente reproducción cromática, luz brillante y pequeño tamaño; unas características que ya han igualado o superado las LEDs. Las más corrientes son las que funcionan a baja tensión (12v), siendo las de tensión de red las que van roscadas o las lineales de hasta 150w.

Por otro lado, las lámparas de mercurio a baja presión, los fluorescentes corrientes, son muy usados por su buen rendimiento, 60-100lm/w, al contrario que las anteriores. Se dividen en tipo lineal (tubos) y compactas (bombillas) y funcionan con un equipo auxiliar, que puede ser externo o estar incorporado. También están destinadas a desaparecer por ser contaminantes, debido a su contenido en mercurio, que requiere un tratamiento especial, por lo que nunca se deben tirar a la basura, sino que hay que llevarlas a un punto limpio.

El nuevo etiquetado de las bombillas incluye la calificación energética (igual que en electrodomésticos), especificada mediante unas barras horizontales de colores, que van de más eficiente a menos, de la A a la G. También se dan valores de lúmenes (flujo de luz) potencia y vida útil. Asimismo, debe incluir el valor de temperatura de color en grados Kelvin, mayor cuanto más fría, hasta 7.000K, y más caliente desde los 2.000K. Según la actividad para la que se va a utilizar la lámpara, elegimos ésta para un efecto que queramos, más o menos calido. A tener en cuenta, a su vez, el IRC, índice de reproducción cromática, que debe ser mayor de 80 para estancias con personas.

La buena noticia es que podremos seguir utilizando las antiguas luminarias, ya que las lámparas con las nuevas tecnologías, como LED o de bajo consumo, se presentan en productos compatibles para que se pueda sustituir sin problemas las antiguas bombillas directamente. La luz de los LEDs, por ejemplo, es más intensa y presenta unas características añadidas como posibilidad de colores, bajo calentamiento y componentes no contaminantes, ya que no incluye gases, ni mercurio.

Por último, hay que tener en cuenta que no todas las bombillas son graduables, aunque sí todas las tecnologías admiten esa posibilidad, otro recurso más para controlar el ambiente según nuestra necesidades.

*En este enlace de la Comunidad de Madrid, se explica además las características de las bombillas de bajo consumo.

Belén Rodríguez
http://www.homestagingmadrid.net/

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